Meternuras

lunes, marzo 30, 2015

LAS AFUERAS

Una de nuestras ocupaciones más felices era pasear a Linda por las eras pegadas a las tapias. A papá le gustaba todas las tardes, antes de la caída del sol, salir por el gran portalón, y ya no volvíamos hasta que se hacía de noche. Eso sí, papá procuraba siempre que Linda, que había correteado extrañada entre nosotros, no empezará a aullar apenas anocheciese. A nosotros, sin embargo, nos encantaba, porque perseguíamos los aullidos de linda como si fueran sus cachorros, por el viento caliente de la noche estival.

PARECIDOS

Cuando mamá murió, me llevaba con él a todas partes. Todos los días íbamos al museo, tan grande y tan frío. Su mano callosa apretaba mi mano al entrar en la sala y sólo me soltaba para acariciar las manos de aquella escultura. Todos dicen en casa que es la viva imagen de mamá. Yo no lo creo: por la noche, antes de dormir, me pareces tan distinta, mamita.

REPARTO DE TAREAS

La maldita niebla no levanta y el susto es menor, claro. Tengo que cambiar de sitio a menudo porque si no los coches me atraviesan como si nada, no hay frenazo de trenes, y los chicos parecen reírse desde la tapia. Al lado de la cárcel ruinosa, allí donde hay una curva sin señalizar, me pongo muchas noches a esperar con este ridículo vestido de niña bien, y no tardan en aparecer las luces amarillas que se acercan veloces como aquella noche lejana, cuando papá se agachó a coger el móvil y mis hermanos y yo gritamos antes de sentirnos como blandos y sin dolor y entrando y saliendo de las habitaciones de la casa como si nada. A mamá no la hemos visto todavía, aunque papá dice que tenemos que estar un tiempo aquí, pero no sé porque me toca a mí, la mayor, esta maldita curva y que no levanta la niebla, qué noche me espera.

PARALELISMOS

La madre está sentada, en el centro de la sala. Parece tener la mirada perdida, o serenamente oculta bajo un velo de recuerdos. Me acerco y tras comprobar que no me mira ningún vigilante, le acaricio las manos. Tan frías como tú, la otra noche, en el triste cuarto que nunca fue tuyo. Cierro los ojos y, inexplicablemente, como si de un radiador recién encendido se tratase, pasan del frío marmóreo a una temperatura más vital. Cuando los abro una visitante del museo me escruta como a un bicho raro. Aun me queda el hermano, que está en la cripta, le digo.

viernes, marzo 27, 2015

LA CRIPTA

Cuando papá me llevaba al museo siempre ibamos a ver El hermano y por la noche soñaba con la visión del franciscano muerto y su rostro como de cera y su hábito granítico que se iba deshaciendo hasta dejar ver su esqueleto y entonces se levantaba y me conducía por las laberínticas calles de la ciudad hasta que llegabamos a la gran bóveda donde decía que descansaríamos por los siglos de los siglos. Ahora, que estoy tan despierta, veo a esa niña que no se atreve a tocar mi rostro de alabastro, y sufro pensando que tal vez tenga la misma pesadilla que yo esta noche.

SI TÚ ME DICES SALSA

Chucha, de saber que estarías y toda la noche pondrían salsa de esa que te gusta, no la salsa romántica, aunque, claro, quién que es no es romántico y díselo a una salsera como tú, que desembarcas en una isla desierta y a la semana hay circuitos para verte menear, aunque no sepas manejar un auto, cómo manejas la cadera, m´ hijita, chucha, a los dos días se corre la voz de banana en banana y llegan hasta de Montañita, porque cuando me siento y la veo bailar me acuerdo de Con faldas y a lo loco y el comentario de Jack Lemon, que ve por detrás a Marilyn, caminando para subir al tren: quién les puso el motorcito? o algo así, tú das al interruptor secreto del motorcito de tu cadera y no hace falta subir la música para que suba la bilirrubina, que decía el otro, chucha, qué oscilación carnal, qué ímpetu de engranajes ignotos pones en marcha cuando suena una salsa … y aguzaté… hasta la sonrisa hace juego con tu cadera y es que tienes que sentir la me dices, a un mesetero, nieto del Greco y de Don Quijote, chucha, qué complicado, m´hijita, no hay color cuando tú mueves, ya, claro, los genes dicen, pues vaya mierda de genes los míos, amor, aunque si suena el preso, se me van los pies detrás de los compases y agarraté que voy de salsa, niño, ponte pilas.

lunes, noviembre 24, 2014

Hoy Lázaro recuerda aquel momento de la resurrección. La mañana llena de sol y aire nuevo, paseas la mirada por una larga playa, como se lleva a la novia de la mano, como se acercan tus labios a los suyos. La mañana es tan tuya y tan alta que no deseas otra cosa en esta vida. Y guardas ese instante como gema preciosa que ningún ladrón de invierno te robaría. Y, sin embargo, cuando la tarde entra como un afilado cuchillo en tu carne piensas resucitar más tarde, más alto, más Lázaro que nunca,desalojado por la luz de otro recuerdo.

martes, octubre 21, 2014

NÁUFRAGO

La espera es insufrible, es una isla a la que ha sido arrojado uno y donde pasan los días con el anhelo de ver llegar ese barco familiar, que le devolverá a los brazos de la persona amada, no es una condena sine die, pues conocemos el término, pero no deja de aliviarnos esa fecha cierta, no nos consuela el saber avanzar día a día hasta el acantilado porque alguien dijo que amar es caer o dejarse caer. Yo caigo en la desesperanza a cada minuto, en la zozobra del náufrago que aunque ve cerca la isla, le asaltan pensamientos funestos, no voy a llegar, me ahogaré a diez olas de la playa, me mirarán las aves flotando a la deriva, y los peces me morderán por dentro, todos los pensamientos de oro que llevo conmigo y en los que siempre, siempre, estás tú, también en olas me llegan los recuerdos, supongo que en momentos así le pasa a todo el mundo, una incesante marea de momentos, escenas, caras, sorpresas, pero hacia dónde, amor, hacia dónde.

lunes, junio 24, 2013




Me gustas cuando bailas
porque estás tan presente,
y me gusta tu cadera
al ritmo de la salsa
ante mis ojos nuevos,
despiertos, vivaces, fugitivos,
siguiendo el movimiento ágil,
motorizado, dulcemente
oscilante,
cual llama
que hipnotiza mi ser,
mi torpe aliño indumentario,
es tanta mi torpeza cuando bailo
mis huesos se resisten como gatos
al contacto del agua,
pero miro tu cuerpo, tu cadera, ay,
que casi espejo, casi mar,
de tu sonrisa,
y abandono mis pasos,
y me siento,
feliz e inmóvil,
como si amaneciese.

martes, noviembre 13, 2012

La vida por delante



Van Gogh





Si tuviera la sufiente fuerza
para contar lo que nos pasa
por ese río oscuro de la sangre,
si yo tuviera las palabras precisas, como hojas nítidas,
antes de desaparecer bajo las aguas,
en un torbellino querido por mis ojos,
las hojas que una tarde contemplaba
en el patio lleno de sol y de ti, amor.
Si no supiera que el rastro torpe que dejo
no te acercará hasta esta orilla de árboles desnudos.
Hace frío ya y parece fácil decir adiós como lo hacen
los árboles y los animales.
Mi sangre circula tranquila por un cauce seco, rellenándolo.
Como el maestro, mi corazón espera...
Pero la vida, ¿dónde?

jueves, agosto 30, 2012

DISFRAZ






DISFRAZ



Si me insistes, amor,
más chocolate necesita
la tarta del domingo.


Si me insistes, amor,
azúcar glas para los besos
de este lunes.


Si me insistes, amor,
Nata montada, schsss…
Que se acercan los niños.


Si me insistes amor,
voy a querer saltarme
todos los miércoles de ceniza
para llegar también
a todos los jueves de pasión.


Si me insistes, amor…


Pero qué tonto el calendario rojo de mis afanes.


Abres la puerta
y tus ojos de gata me desvisten.